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Destete

Escrito el 10/03/2010

A la hora de destetar al bebé hay que tener en cuenta dos aspectos: cómo destetarlo y a partir de cuando es conveniente el destete.
Hemos explicado en diversos artículos que el amamantamiento, es una experiencia gratificante y enriquecedora del vínculo madre-hijo, pero esta no debería ser la única forma de expresión afectiva.

Creer que por amamantar un bebé ya se están cubriendo todas sus necesidades, tanto alimenticias como afectivas, es un error.
Se puede establecer un vínculo tierno de gratificación y contención, donde prime la autenticidad, la alegría y el amor dando un biberón. Esto no implica un desconocimiento de los beneficios de la lactancia materna, pero consideramos importante señalarlo, sobre todo para los casos en que no es posible amamantar al bebé.

Destetar al bebé puede ser un verdadero problema cuando no se han fortalecido otros modos de contacto y vínculo con el bebé, generándose a través del amamantamiento una relación mutua de dependencia ya que inevitablemente se producirá una sensación de pérdida, causando dolor afectivo.
¿Cuándo?
No existe un momento “ideal” para el destete, pero si se puede elegir, lo aconsejable sería cuando la leche materna ya no sea su principal alimento.
¿Cómo?
La sugerencia, salvo razones de causa mayor, es que sea de modo parcial y progresivo.
Se puede comenzar sustituyendo una mamada por el biberón, durante dos, tres ó más días y luego otra, de manera tal, que el bebé se vaya deshabituando al pecho de modo gradual. El proceso de destete puede durar desde 1 semana a varios meses, según el caso. Siempre resulta más difícil eliminar la última del día, en algunos casos es la mamá quien no puede cerrar el período de amamantamiento y ambos merecen tomarse su tiempo.

Lo más conveniente es que una vez iniciado el proceso de destete no haya marcha atrás, por ello resulta importante la consulta previa con el pediatra y con el obstetra, quienes despejarán dudas y temores; hacerlo de modo gradual contribuye además a que poco a poco disminuya la producción de leche, evitando que se forme una mastitis.

Durante este período conviene crear nuevos modos de interacción con el bebé, dedicarle minutos extras para hablarle, cantarle, ofrecerle un móvil nuevo con sonido, jugar a las cosquillas, etc. harán que tanto la mamá como el bebé sientan que el vínculo está lo suficientemente fortalecido como para explorar otros modos de brindarse amor, con mayor independencia y autonomía y disfrutando con la misma intensidad de la mutua compañía, más allá del amamantamiento.

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