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El terremoto del 27 de febrero que asoló Chile, nos llama a reflexionar sobre esta experiencia traumática para toda la población, pero especialmente para la subjetividad infantil, por ello consideramos que las mamás, tías, abuelas o quienes tengan niños a cargo deben ser informados para que puedan comprender mejor a los niños y acompañarlos en el proceso de adaptación a las nuevas condiciones de vida.

Uno de los mayores inconvenientes es que pareciera que el peligro no terminara de pasar, las replicas habituales en este tipo de fenómenos se suceden con diferentes intensidades, provocando pánico en los adultos y verdadero espanto en los niños.

Los chilenos saben por experiencia propia, que estas replicas se prolongaran por varios meses y que en general van disminuyendo en intensidad, habrá que convivir con ellas de la mejor manera posible, por eso se aconseja instruir a los niños, aunque sean muy pequeños, como deben actuar, la indicación es simple: caminar hacia un sitio abierto.

“Menos gritos de alarma y más abrazos”, sugiere una psicóloga chilena, entrevistada por TV Chile, quien además indica que el adulto debe mantenerse sereno y mostrar al niño que lo puede contener ante el temor.
No se debe extraer al niño de la realidad, pero tampoco es conveniente hablar todo el tiempo del tema, o ver durante muchas horas imágenes de la catástrofe por televisión, lo ideal es cambiar el foco del pensamiento, y hacer que el niño participe en pequeñas tareas que ocupen su atención y en la medida que sus capacidades lo permitan.

El estrés que provoca la situación de catástrofe, suele hacer síntoma, y en estos casos se ha observado con mayor incidencia que las personas manifiestan tener “mareos”, pareciera que este síntoma se explica a si mismo ante la crisis, en la que por momentos nadie sabe hacia donde ir, ni que hacer.
Por ello es conveniente organizarse en grupos que posibiliten procesar ese desconcierto momentáneo, y no intentar proyectarse a largo plazo, sino más bien armar un plan de acción día a día, para resolver en conjunto las dificultades, estableciendo un orden de prioridades, y en el acontecer de esta tarea, irá surgiendo el proyecto grupal a futuro.

Los niños a través del juego irán elaborando las situaciones traumáticas, por eso resulta importante que reciban juguetes en caso de que los propios no estén disponibles.
Es probable que los niños, arrojen los juguetes o muestren conductas destructivas con ellos, es su modo de expresar los sentimientos vividos en los momentos de mayor tensión, por lo que no se los debe castigar.
Los mas grandecitos representan roles en los juegos de aquellos personajes que conocieron a raíz de esta situación, juegan entonces a ser rescatistas o bomberos y hasta saqueadores. Si el adulto esta dispuesto a compartir el juego con el niño, será provechoso que ejerza el contra-rol, por ejemplo si el niño es el bombero, el adulto asume el rol de víctima y se deja rescatar, este juego contribuye a disminuir la “culpa” que puede experimentar el niño por no haber actuado evitando algún desastre del que haya sido testigo, en este caso el juego tiene efecto reparador.

Desde este espacio queremos enviarle a todo el pueblo chileno nuestro afecto y apoyo, poniendo a su disposición este sitio para consultas, contactos y difusión de las necesidades que vayan surgiendo, un abrazo en la distancia. FUERZA CHILE!!!

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