El bebé organiza sus experiencias construyendo modelos o matrices de aprendizaje en base a un interjuego de cuerpos con su mamá, su papá, la familia…
Su cuerpo y el cuerpo del otro, esa relación de cuerpos en el inicio aún no registrado por el bebé como diferenciado del suyo, se construye como el primer objeto de exploración, decubrimiento, apropiación y conocimiento.
Sabemos que el orden social significa el cuerpo, le otorga un lugar, lo afirma o lo niega, lo estigmatiza o lo rechaza, lo reprime nos dice lo que está bien y lo que no está bien, lo permitido y lo que no.
Desde ese orden social se definen las relaciones de los hombres y de las mujeres que en una cultura tienen de su cuerpo y el cuerpo de los otros, lo que se expresará en una familia, en la escuela, en el ámbito social… Es decir en los distintos momentos de la vida cotidiana.
Las técnicas de trabajo corporal revelan hasta que punto el cuerpo guarda registro de la historia vincular de los aprendizajes. Al abordar y movilizar zonas de la piel, la espalda, mejillas, el eje tronco-piernas, la cabeza, las manos, van emergiendo fantasÃas, afectos primitivos que señalan al cuerpo como memoria de una experiencia y de la forma en que esa experiencia fue interpretada y significada por ese bebé y por el otro, en el interior del vÃnculo…
Mimos, caricias, masajes,amamantamiento o darle el biberón, hacer de la hora del baño del bebé un momento de relax y alegrÃa para el adulto también, son experiencias llenas de amor que significarán las relaciones en esta interesante aventura de tener un hijo y su desarrollo como persona.
