Esta pregunta admite una sola respuesta: “depende”.
Cuando la llegada de un hijo, es el resultado de una decisión reflexionada y deseada por ambos integrantes de la pareja, podemos pensar que generalmente, el hijo consolida la familia como tal y que sus padres están dispuestos a afrontar las responsabilidades y a disfrutar de una nueva y trascendente etapa de la vida adulta.
Para ello hay que tomar conciencia que la convivencia con hijos es totalmente diferente a la vida en pareja. No es posible pretender que no haya modificaciones profundas en la rutina diaria. Tanto el padre como la madre necesitan ajustarse a sus nuevos roles y esto, sin duda, incidirá en la relación de pareja.
Con la maternidad, la mujer tiene otras exigencias y preocupaciones. El bebé requerirá de sus cuidados, demandando mucho tiempo, por lo que es posible que en algunas instancias se sienta desbordada o sobre exigida y si esto sucede será conveniente que solicite ayuda al papá, en lugar de esperar que este actué espontáneamente.
Muchos hombres, no saben como ayudar, porque culturalmente no fueron instruídos para atender las necesidades de los bebés, entonces deben aprender en el hacer cotidiano, solidarizándose con su pareja y descubriendo junto a su hijo como ser papá.
En general, los especialistas indican que los hijos no unen si hay problemas serios en la pareja. Es una fantasía pensar que a partir de la llegada de un hijo, puede mejorar el mal trato, el desinterés o las infidelidades, en muchos casos es al revés, se acentúan y lo único que se habrá logrado es agregar una personita más a la infelicidad reinante.
Si la relación de pareja esta basada en el amor y el respeto mutuo, aunque no se haya buscado deliberadamente el embarazo y este se produce, tras los primeros momentos de desconcierto y sorpresa, la pareja, suele aceptar con alegría y orgullo la nueva situación, asumiendo un nuevo compromiso.
Pero… como en las relaciones humanas, es muy difícil predecir que sucederá, pensamos que lo aconsejable, en todos los casos, es que todo el círculo afectivo de la pareja, padres, hermanos, amigos, estén dispuestos a acompañarlos en esta etapa, sin invadir la intimidad, pero sí brindando apoyo y contención, desde una posición positiva y optimista, celebrando el milagro de la procreación.
Los modos de formar familia han cambiado, pero sean como sean… ¿que familia no prepara un ajuar antes del nacimiento? ¿Qué clase de sociedad no se alegra con la llegada de un nuevo miembro? Por ahora, los humanos, no conocemos otro modo de eternidad que no sea, la transmisión genética de la especie.
Por eso, desde este espacio, les damos la bienvenida a todos los “Bebés siglo XXI” y estamos aquí para que nos encuentres si estas buscando compañía, apoyo o alguien con quien compartir lo que te pasa. Queremos que puedas contar con nosotras.
