Desde el relato bíblico de Abel y Caín, se fué naturalizando las relaciones de odio y celos entre hermanos.
Viendo que en mayor o menor medida esto a veces sucede, consideramos importante aclarar, que la actitud de interés y amor de los padres hacia el niño que pronto tendrá un hermanito, puede promover un vínculo fraternal, donde los celos no estarán ausentes, pero en la que sí primaran los sentimientos de afecto y solidaridad entre hermanos.
Al respecto, en nuestra cultura, el saber popular argentino, ha difundido ampliamente aquella sentencia del Martín Fierro:
“Los hermanos sean unidos, esa es la ley primera, porque si entre ellos se pelean, los devoran los de afuera.”
Te invitamos a sonreir mirando este videíto.
