Al hablar de madres hablamos de una trama compleja de significados que esta experiencia implica.
Si bien el sentimiento amoroso hacia los hijos es el que prevalece, la ambivalencia recorre toda la experiencia de la maternidad desde el inicio.
La mamá que está siempre sonriendo abnegada mientras limpia el piso que sus hijos ensuciaron, solo es de publicidades. La maternidad incluye depresión posparto, el cansancio hasta no dar mas, el volverse loca cuidando a los chicos, el entristecerse por estar gorda e hinchada, el tratar de mantener la silueta, desincharse, adelgazar, dejarse un espacio para sostener la pareja, luchar para sostener la profesión…
Hay algunas mamás que viven corriendo atrás de sus hijos desde que nacen buscándole CD de música , los saturan con móviles que no paran y objetos que hacen sonidos y ruidos constantes, con múltiples juguetes didácticos para que aprendan y aprendan. A los dos años los ingresan en un jardÃn maternal bilingüe, con clases de inglés, computación,  natación y cerámica a contraturno mientras ya están pensando en que escuela los van a anotar cuando cumplan tres.
¿Estimulación o sobreestimulación? Tampoco nos referimos a dejar a tu hijo horas y horas frente al televisor o la computadora. Pensar en su futuro  y prepararlo no está mal, pero tu hijo no es la prolongación de vos misma ni sus logros tus condecoraciones. En esta loca carrera contra el tiempo esta demanda social y de mercado puede llegar a superarte, jugarte en contra y perjudicar a tu hijo.
Aunque tratemos de no dejar nada al azar, la verdadera madre es aquella que se especializa en perder el rumbo…que diseña el futuro con amor y con un miedo tan grande que no da lugar a la perfección y que se equivoca indefinidamente sin saber que eso es lo mas necesario y real que puede llegar a pasarle. Es la mamá que” se va haciendo ” en su hermosa experiencia de Ser Mamá…y en esta experiencia de aprendizajes, del paso a paso, estamos con vos acompañándote.
