La maestra de primer grado preguntó en clase: ¿Son todos argentinos? ¿Alguno de ustedes nació en otro país?
Entonces Julia decidida y orgullosa, levantó la mano.
-¡Yo señorita!¡yo señorita!
-La maestra incrédula, se acerco y le dijo:
- Esta bien Julia ¿Dónde naciste?
-En París- contestó la niña resuelta, mientras se acomodaba el pelo renegrido, que le caía implacable y lacio sobre los hombros.
-¿En París? ¿Tenés idea donde queda París?
-En Europa señorita, es la capital de Francia.
-Ahhh! – Se sorprendió la maestra- bueno siendo así, le vas a tener que pedir a tu mamá unos papeles. Traeme el cuaderno, así te anoto lo que necesito.
Julia se levantó como si oyera la Marsellesa y le extendió el cuaderno a la maestra.
Al día siguiente la mamá, acompañó a Julia a la escuela y le pidió que la esperara allí sentadita, porque ella tenía que hablar con la seño cosas de grandes.
Julia las observaba a través del vidrio de la puerta, no podía escucharlas, pero las veía hablar animadamente y reírse con ganas.
Al rato la llamaron y le explicaron que no había nacido en París.
-¿No soy francesa?- preguntó Julia con desesperación.
-No- respondió su madre avergonzada.
-Entonces ¿de donde vengo?
-De una… semillita- balbuceo su madre.
-Entonces, soy una planta…
…Pasaron algunos meses y al lado de la casa de Julia se mudo una niña mas grande y en una tarde de juegos salió el tema de la semillita.
-¿Qué semillita? Pregunto Clara y se echo a reír, divertida.
-Esas son mentiras que cuentan los padres. Mi hermana mayor me dijo la verdad. Que cuando un hombre y una mujer hacen el amor, hacen una humedad y que nosotros salimos de ahí.
Julia no contesto, subió los escalones del porche de dos en dos, cuando paso por el comedor, escuchó que una voz de la TV anunciaba “…y una humedad del 80 por ciento”.
No pudo dejar de pensar: “¡Ay cuantos niños van a nacer hoy!
Adaptación del cuento: “Educación Sexual” de Estela Quiroga (Docente)

22/11/2009 - 17:24
Hola me da gusto encontrar este cuento en este espacio, la verdad que desde que se publicó en EL MONITOR no deja de traerme sorpresas, un abrazo, Estela