“Baila como si nadie te estuviera viendo”, así comenzaba un email que circuló hace un tiempo por la Web.
En él, se citaba una frase de Alfred D. Souza: “Por largo tiempo parecía que mi vida estaba a punto de comenzar. La vida de verdad. Pero siempre había algún obstáculo en el camino, algo por resolver, algún asunto sin terminar. Tiempo por pasar, una deuda que pagar. Entonces la vida comenzaría.
Hasta que me di cuenta de que estos obstáculos eran mi vida.
Esta perspectiva me ayudo a ver que no hay un camino a la felicidad. La felicidad es el camino, así que, atesora cada momento que tienes, y atesóralo más cuando lo compartas con alguien especial, lo suficientemente especial para compartir tu tiempo, y recuerda que el tiempo no espera por nadie…”
Hay quienes creen que la felicidad llegará cuando sus hijos nazcan, luego cuando crezcan, luego cuando se casen… siempre el momento de ser feliz esta allí, en el futuro, pero nunca se lo alcanza, eso se denomina “neurosis alterógrada”, para otros por el contrario, la felicidad siempre está en el pasado, entonces los escuchamos decir: “Que feliz que ero yo cuando era chico”,”lo mejor de mi vida lo viví en la adolescencia”, “Nunca en mi vida me divertí tanto como en aquel viaje…” instalados en el discurso donde todo tiempo pasado fué mejor , a eso se le denomina “neurosis retrograda”.
Freud sostuvo que todos somos “neuróticos”, lo cierto es que en algunos momentos de nuestras vidas pensamos de estos modos y lo interesante es poder reflexionar y comprender que es muy saludable pensar en un futuro feliz, pero ese futuro es un proyecto a construir y solo tenemos el aquí y ahora para actuar.
Parece ser que la felicidad es un trayecto, no un destino, por eso como terminaba aquel email, te sugerimos:
Trabaja como si no necesitaras el dinero.
Ama como si nunca te hubieran herido.
Y baila como si nadie te estuviera viendo…
