Hay profundos cambios en la vida cotidiana de las familias, la independencia económica de las mujeres, la multiplicación de separaciones y divorcios, la aceptación de la convivencia de parejas homosexuales, los hogares donde la mujer es el jefe de familia, producen lo que hoy se denomina familia monoparental, familias ensambladas, uniones consensuadas y todo ello produce cambios sustanciales en los roles tradicionales.
La imagen de la abuelita con cabello blanco y rodete que tejía escarpines, fue reemplazada por la abuela “copada”, que pasea con su nieto por el shopping y disfruta de las casa de comidas rápidas con peloteros.

Los abuelos representan generalmente una gran ayuda para los papás en diversas situaciones, nadie mejor y más confiable con quien dejar al bebé un sábado a la noche, sobre todo, porque lejos de sentirlo como una molestia, suelen estar felices y dispuestos a recibirlos en sus casas y cuidarlos.
Cada familia en particular tiene su modo de relacionarse entre generaciones y de establecer libertades y obligaciones en los vínculos, no siempre pactados explícitamente.
Uno de los problemas que se le presentan a los jóvenes padres en la actualidad es en el orden de lo económico, y muchas veces los abuelos sienten la necesidad de contribuir económicamente para ayudar a los hijos, esto puede afectar a los abuelos, haciéndolos sentir con más responsabilidades que antes, con sentimientos de sobrecarga e inquietud, cuando lo esperable es, que los hijos al formar pareja se independicen de los padres.
La llegada de un nieto puede reavivar conflictos con los hijos, que no han sido resueltos, estos malentendidos familiares pueden resolverse con un poco de tolerancia de todos, priorizando lo positivo y tratando de dialogar, poniendo en claro sobre todo, que los abuelos, son los abuelos y no los padres sustitutos del bebé.
Las abuelas quieren influir sobre la mamá en el modo en que deben cuidar y atender a los bebés y en general son ellas las que culturalmente transmiten la religión y la historia familiar a sus nietos, para lograrlo necesitan establecer un vínculo fluido, basado en el afecto y la aceptación de los padres.
Los hombres establecen por lo general una relación más intensa con sus nietos, cuando pueden compartir con ellos paseos por la plaza, alguna actividad al aire libre y suelen ser los que les trasmiten la pasión por algún deporte o hobbie.
Ser un buen abuelo, mimar a los nietos sin malcriarlos, convertirse en un adulto confiable a la hora de hacerse cargo (aunque sea por unas horas) del bebé, es un nuevo aprendizaje, que se construye en el día a día y cuyo ingrediente principal es el “afecto”.
